viernes, 21 de noviembre de 2014

EL SAFI


El día de hoy decidí dormir en el SAFI. Ése que está cerca de mi casa. Dormir en un hotel. Sin una razón en particular. Tengo un lugar donde dormir, una familia con quien estar, sin embargo, fue el Safi con quien yo quería estar. Cuánto le he temido a la soledad, cuánto he rehuido de ella, y ahora, he venido a buscarla en este luxury hotel. Sola es como quería estar. He sentido ganas de llorar por muchos días que ya no los puedo contar. Hay una tensión que ya no puedo tolerar estando acompañada. El bullicio de los demás compite con el escándalo que hacen mis pensamientos. Me ahogo en abrumación. Quiero estar junto a mí, solo junto a mí. ¿Es eso tan disparatado? ¿Tan difícil de entender?
Estaba en medio de mi diplomado cuando vi las fibras de mi interior temblar, no lograba poner atención, esquivé el oro líquido del profesor. Necesitaba estar sola. Amo a mi familia, la amo tanto como a mí misma. Pero dedicar tanto tiempo para agradar, reestructurar y salvar se está llevando mi estabilidad. Mi futuro es un remolino, una tormenta de arena, otro país, desaparecer, ser tragada por el pantano de la venganza de otros. Soy distraída, y eso porque mis pensamientos me gritan y me emboban, jalan mi atención. Pierdo el hilo de la conversación, soy lenta y me siento frustrada.
Necesito estar así, justo como estoy ahora, sola. Para revisar las grietas en el muro de mi alma, las deformaciones en mi razonamiento, encontrar la tumba de mis miedos y depositarlos ahí. ¿Es eso tan disparatado?
Cualquiera pudiera decir, ¿por qué hacer eso en un hotel? ¿Por qué no hacerlo en cualquier otro lugar? ¿En tu cuarto, quizás? Tienen razón, venir al Safi puede ser un disparate. No hacer cosas buenas que parecen malas. Pero ahora, que estoy en la tina que no existe en mi casa, con espuma burbujeando en el agua tibia, la velas con aroma a rosas y la música barroca que solo a mí me gusta, pienso que no podía haber sido de otra manera. Y mañana, el bullicio de los demás no me va a estorbar, porque mis pensamientos, en silencio estarán.

miércoles, 16 de octubre de 2013

“Alientos de un hombre común” de Enrique Mercadillo



Alientos... Alientos como verdes estepas en el alma del hombre. Alientos como escarcha iluminada de un corazón que vibra. El terciopelo blanco de las nubes y el vibrante color de un bosque salvaje. “Alientos de un hombre común”, es poesía escrita con la tinta de un alma en carne viva, jugo que recorre nuestro pecho que nos toca e inflama.

Enrique Mercadillo crea monumentos de la palabra construidos con la pasión de un beso, la ternura de un niño y la impetuosidad de un oso.  El arquitecto de esta obra poética, eterno romántico, sabio filósofo y gran amigo, logra erigir un hogar espiritual para su lector.

“Alientos de un hombre común” es más que solo poesía, es una visión de la vida, un viaje hacia el autoconocimiento, a “serlo todo.” Sus palabras evocan imágenes eternas de mundos paralelos, esos que existen en las ánimas de todo y de todos. Todos somos uno en su poesía sin tiempo, límites o espacio. Dota de auras espirituales a cada rosa, a cada montaña, nos hechiza con sus musas y nos forja sueños entre sábanas satinadas.

Con estas palabras, quisiera hacer honor a la dedicatoria de este libro, tomando como punto de partida los padres que le dieron la vida al autor, sus hermanos con quien compartió su camino, continuando con sus hijos que le dieron el aliento a esta obra y, finalizando, con el sentido del aliento, que son las musas. Estas palabras que les comparto más que una reseña, son el fruto de la inspiración que este texto encendió en mí. Este libro es fuente inagotable de inspiración, belleza y color. Lo que a continuación leeré, es la creación que nació gracias a la música de  estos “Alientos”.

Los padres y la libertad

Enrique nos guía entre senderos de libertad y miedo; la eterna paradoja.

“Anhelos rotos, uno tras otro.
sentencias que permanecen
aun después de la muerte del juez,
horrores ocultos de una niñez que nos debe.”

 “Gastamos una vida persiguiendo el sueño de otros.
Todos lo deseamos en una mañana con sonrisas.
Nadie lo encuentra en el aleteo de una mariposa.”
(fragmentos del poema: “Estelas de vida”)


Los padres pueden ser nuestro cielo, a la vez que nuestro infierno. Nuestra seguridad hacia afuera y nuestros miedos internos. ¿Cómo vencer el miedo? ¿Cómo llegar a una libertad plena, mirando con nuestros propios ojos y escuchando nuestras propias voces? La lectura de sus textos nos evocan estas cuestiones. ¿Cómo ser sordos al ruido de la sociedad y al estruendo del río por el que se nos demanda navegar? ¿Cómo lanzarnos a ese mar de nuestra vida, y tomar el timón en dirección a nuestros anhelos, en lugar de remar en el río de las expectativas de otros?

“Construí un espacio para guarecerme
y te perdí, libertad.
Buscándote en los basureros de la vida,
te creí oculta en la rebeldía,
y pelée hasta morir sin ti, libertad.
No llegaste a ninguna de mis luchas,
elusiva y engañosa libertad”.
Fragmentos del poema: “¿Libertad?”


Hermanos, compañeros de viaje

Los padrinos de su poesía, los copilotos de su infancia, los honestos consejeros forjadores de su experiencia núbil. Luces críticas en el andar y faros de veracidad en nuestro camino. Quienes nos toman de la mano y nos guían; quienes son cómplices, cuando lo necesitamos. Ellos acompañado al autor en su camino, su poesía no sería si ellos no hubieran existido.

Los hijos, que dan el aliento

En el dolor de parto nace el aliento, ese que con llanto infantil nos otorga la vida de nuevo. No nacen ellos, nacemos nosotros. Pues son los hijos, los que nos dan la vida. Cuando estamos bajo tormenta, son ellos quienes nos dan el aliento para levantarnos y seguir, ellos son el aire que nos mantiene aquí. Los hijos son aliento, aliento, la vida; gracias a los hijos por esta poesía.

Las musas, que dan el sentido

Las diosas inspiradoras, guerreras, apasionadas y sempiternas. Esas diosas que le dan sentido al aliento, y por ende, a la vida. Nos dejamos el alma por sus fragancias en una mañana de invierno, que nos seduce y calla. Con una caricia que nos derrumba y teje. Sueños de tierno dolor y sufrimiento sublime, anhelos de amor roto y desprecios cariñosos.

Ese intoxicante deleite de la musa que nos da sentido:

“Conociéndote comprendí
que debía mantenerme lejos
del aroma intoxicante de tu piel
de la trampa infinita de tus labios”

Así que te encontré y
te perdí en el mismo instante.
Te amé y te odié
desde todo mi ser y hasta la eternidad

Después quizá, pueda haber otra oportunidad”
Poema “Intoxicante”


Esa adicción al ser amado, la necesidad desgarradora de la esencia de esa persona.
Un libro romántico, lleno de musas, de pasión y desamor, ese es este libro, que nace en filosofía y termina con la definición de su autor. Enrique, en su poema “Soy”, echa un vistazo a la bóveda celeste de su ser, erizándonos la piel y transportándonos a mundos de colores infinitos:

Soy

“Un tiempo sin distancia,
el eco de un pasado,
la muerte de un silencio
el cielo con estrellas,
pero sin luna.

Soy a veces demasiado;
en otras, alcanzo el Universo.
Regreso del pasado,
reniego del futuro.

Soy presente eterno y liberado,
arena de mar en una ola,
enjambre, locura, respuesta,
la que no esperas.

Soy eso que se me olvida,
lo que hice y ya no importa,
lo que cambia y ya no es,
el miedo de una mañana.

Soy a veces adormilado,
indiferente ante el recuerdo repetido,
descanso a la sombra de una rosa,
el canto de alguien.

Soy también el llanto de un niño,
el sueño de un viejo.
Soy todos y ninguno.
Soy hombre, sexo, agresión, silencio.”

“Soy inicio y final.
Soy eterno aliento,
posibilidad e insolvencia.”


Recomiendo para disfrutar de este obra, paladear un poema a la vez.  Catar el aroma de cada palabra, escrutar las tonalidades de cada verso. Tener una copa a la mano y un paisaje a la vista, ya sea de la amante naturaleza o de ese alguien que es, fue o será nuestro amor apasionado. Verter en nuestros ojos el vino del poema y dejar que su sabor nos embriague de luz escarlata.

Sobra decir que recomiendo esta obra, sea para ornamentar su espíritu con reflexiones brillantes, para pincelar de pasión su experiencia de vida o si les falta el aire para la creación, oréense un poco con estos “Alientos de un hombre común”, entonces las musas visitarán su hogar.


domingo, 27 de mayo de 2012

¿Revolución en pleno 2012?



Las revoluciones venden ideales a alto costo, y rara vez entregan el producto esperado. Las revoluciones no sólo inician con el descontento popular, siempre debe estar el ingrediente de la pasión y el romance de entregar la vida por un mundo mejor. Sin este ingrediente, no habría revoluciones. La RevoluciónFrancesa se gestó para derrocar al absolutismo y obtuvieron a un emperador. ¿El Terror jacobino y la intervención del Congreso de Viena era lo que esperaban los revolucionarios? Tras décadas de sufrir bruscos cambios de gobierno durante y después de la revolución de 1789, ¿logró Francia encarnar los ideales de la Revolución Francesa? ¿Los representa en la actualidad o es mero romanticismo nacionalista?

Michelet, cuya obra fue escrita cincuenta años después de la revolución, que evoca el pasado con nostalgia y cumple una función más poética que crítica, será el que inspire mis reflexiones en este ensayo. Michelet escribió en tiempos en los que el liberalismo se profesaba en secreto, es comprensible su romanticismo. La idea de luchar contra la opresión enciende fuegos inextinguibles, no precisamente inofensivos. Es justamente por eso, creo yo, que los ideales de la Revolución Francesa se esparcieron por el mundo, ganando adeptos en todo aquél que sintiera vibrar sus entrañas al escuchar la palabra “liberación”. El peligro de los ideales de una revolución es que cada quién los interpreta de manera distinta, y muchos, los interpretan a su favor.

¿Fue necesaria tanta sangre, tanta radicalidad y tanta violencia en la Revolución Francesa? El pueblo lo pedía, pero ¿sirvió de algo? El Marqués deFerrières relata en sus Memorias (1821):

“La insurrección general se alzaba en todas partes contra la nobleza: más de 150 castillos incendiados, los títulos señoriales buscados con furor y quemados; todo nos indicaba la conducta que debíamos seguir. El clero y la nobleza aprobaron todas las mociones propuestas. Hubiera sido inútil, peligroso, oponerse al deseo general de la nación” (citado por Aróstegui, et al., 2008, p.45).

Finalmente tras la Revolución se sobrevino un vaivén de modelos políticos absolutistas y liberales en donde, violencia Jacobina o no, el avance de la sociedad –imperfecta, como toda sociedad humana–, habría llegado eventualmente. Caso similar ocurrió en México, en donde al no lograrse los ideales de igualdad y justicia por los cuales Miguel Hidalgo inició la insurrección popular independentista (1810), un siglo después, los zapatistas lucharon por ideales similares en la Revolución Mexicana (1910). ¿Se logró algo? ¿Dos revoluciones lograron un cambio a mejor? ¿Fue necesaria tanta violencia, rapiña, violaciones…?

Al día de hoy, en México, la igualdad se encuentra en un nivel incluso inferior que cuando se desató la revolución de 1910. ¿Qué ideales se alcanzaron con la revolución, cuando al día de hoy en un país pobre vive el hombre más rico del planeta? Carlos Slim Helú puede ser el más rico, pero no da nada gratis, pues aún y cuando sea dueño de compañías que proporcionan internet, sólo uno de cada tres mexicanos pueden pagar internet en casa. ¿Y a qué se debe la narcoviolencia que se vive en México al día de hoy? En boca de CarlosFuentes, citado por Blanca Berasátegui (2008), la violencia se debe al rencor del pueblo mexicano: “es un rencor que se demuestra en la animosidad política, en el rencor del criminal, en el rencor de las bandas de narcos, que son movidas por un rencor social espantoso […]”. ¿Qué mueve a las revoluciones y la violencia? ¿Será el rencor? Los países divididos, o se unen y reparan sus agravios, o viven en estado de violencia constante, ya sea tácita o directa, como es el caso de México. Hay muchos tipos de revoluciones, y en México, la actual oleada de violencia es una revolución. La revolución de los más pobres que buscan tener lo que siempre se les ha negado a lo largo de su historia: poder y fortuna.

Por otro lado, ¿no será que México simplemente no ha terminado su proceso de revolución así como sucedió en Francia? El país galo pasó por varias etapas para lograr progresivamente los ideales de la revolución, si bien es imposible vivir dichos ideales inmaculados a la perfección, se puede decir que este país, al día de hoy, cuenta con un sistema mucho más armónico y próspero que el sistema político y social mexicano. ¿Será que a México le faltan todavía una serie de vaivenes más para lograr el equilibrio? La situación política actual, frente a las próximas elecciones presidenciales de julio del 2012, dejan de manifiesto que la ignorancia de un pueblo puede ser tan peligrosa como la maldad de un tirano. Citando de nuevo a Blanca Berasátegui (2008) sobre la novela La voluntad y la fortuna de Carlos Fuentes, “uno de los protagonistas advierte que no hay que tenerle miedo a una revolución de las de antes: ‘Tenle miedo, dice, al tirano que llega al poder con el voto y se convierte en dictador electo’”. Y una gran porción de la población mexicana tiene miedo el día de hoy. Miedo a que este julio tengamos a un dictador electo del PRI, gracias a un pueblo sin memoria e ignorante de su propia historia.

En definitiva la Revolución Francesa ha sido uno de los grandes acontecimientos de la historia, creó un hito gracias a la Declaración de losDerechos del Hombre y su modelo de Constitución liberal. “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, pregunto de nuevo, ¿se viven estos ideales en en los países democráticos de hoy en día? Sé que México no es un representante de estos ideales, sin embargo, al primer mundo todavía le falta un largo camino por recorrer para que se materialicen esos valores internacionalmente. Para crear un puente de igualdad y fraternidad entre el “primer mundo” y el “tercer mundo”, y liberarlos de la esclavitud económica. Si el tercer mundo fuera el tercer estado de la Francia de 1789, al día de hoy, ya habría habido una Revolución Internacional. ¿Qué naciones ricas habrían sido aniquiladas por las fuerzas populares? Los valores de libertad, igualdad y fraternidad no se logran apresando, coaccionando y dividiendo, mucho menos matando o torturando. Si se quiere lograr una verdadera revolución, una que cambie el mundo a mejor, es necesaria una Revolución solidaria, pacífica e intelectual, esa sí que serviría de algo.



BIBLIOGRAFÍA

Arostégui, J. et al. (2008). Historia del mundo contemporáneo. 1era ed. Barcelona: Vicens Vives.

Berasátegui, B. (2008). Pregúntenles a Hitler y Stalin si son peligrosos el lenguaje y la imaginación. El cultural.es. Obtenido el 16 de mayo del 2012 en: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/24025/Carlos_Fuentes/




sábado, 19 de mayo de 2012

Y a todo esto, ¿qué es España?



Desde el punto de vista de una mexicana viajera, que se ha interesado por conocer a España visitándola y charlando con su gente, creo que es importante hacer hincapié en el hecho de que España sí que tiene una cultura propia, y que ésta es agradable para muchos extranjeros. Citando a Juan PabloFusi (1990): “En España coexisten una cultura común, en la que participan todos los españoles, y unas culturas de ámbito regional, particularizadas, privativas de ciertos territorios.” (p.134), me atrevo a decir que este fenómeno se da en prácticamente todos los países del mundo que sean más extensos que Luxenburgo. Lo que he observado en mis viajes es que España tiene más cultura común que divergencias, y que para valorarlas es necesario que se viaje y se conozcan culturas muy diferentes, para hacer evidente la cultura propia. 

Imagen de "Españoleando"

Me atrevo a hacer mención de los reportajes de “Españoleando” que se transmiten en el blog de “Sabáticos”. Hay veces que con detalles muy simples encuentras respuestas muy profundas. Como dirían los buenos estadounidenses (los buenos gringos): “keep it simple”, si te complicas la existencia con fuentes en extremo serias te puedes perder en el camino. Y al ser mi propósito encontrar una cultura común a todo España, he necesitado echar mano de toda fuente que apoye mi gran hipótesis de que España sí que tiene una cultura propia. En el blog de “Sabaticos” (http://sabaticos.wordpress.com), se muestran videos sobre “las aventuras de Pedro y Pablo, dos mangutas que hartos de tanta crisis decidieron mandarlo todo al cuerno y largarse a dar la vuelta al mundo”. En este blog se muestran con gran humor las diferencias entre la cultura popular española y la japonesa o la española frente a la hindú. Por ejemplo, en un video se muestran “Las 5 diferencias más escalofriantes entre España y Japón”, estas son:



1.     No hay oficina del paro en Japón;
2.     Se puede fumar en los bares, pero no en la calle;
3.     En Japón la gente no se pasa un semáforo en rojo… nunca;
4.     Si haces el gesto de pedir la cuenta en Japón, te traen un boli;
5.     No hay  transeúntes viendo las obras de albañilería[1].

Aunque las cinco diferencias han sido establecidas más para causar risas, que para establecer las diferencias culturales más importantes entre ambos países, me parece que son muy reveladoras de la alegre y humorística cultura española, ésa que tanto gusta en el extranjero y atrae a tantos turistas. Otro ejemplo que se podría tomar de estos videos sabáticos es el del claro sello gastronómico que tiene España en el extranjero gracias al jamón serrano y el chorizo español, entre otros. Recomiendo ampliamente esta página que, aunque su finalidad principal sea el humor, cumple con la causa de alegrar el día a muchos españoles (y una mexicana).



En la misma línea de ideas, procederé a resumir lo que he logrado identificar al día de hoy, como cultura española común. Se podría decir que, en general, a los españoles les gusta mucho convivir con sus amigos, estar informados y criticar o quejarse (mucho) de problemas sociales con una buena cerveza o un buen vino; tienen unas plazas de toros preciosísimas (aunque algunas no se utilicen, como en Cataluña); les agrada mucho caminar y estar de pie en bares o cafeterías;  les gusta mucho caminar por las calles por la noche y estar con los amigos fuera en vez de en casa –el famoso botellón (a diferencia de “América”)–; cuidan el medio ambiente y la luz –siempre que entras a un baño español estarás seguro que la luz se apagará automáticamente antes de que hayas terminado tus quehaceres–; hacen bromas y utilizan el humor para sobrellevar los problemas de forma ingeniosa; gustan de exigir sus derechos por medio de protestas y huelgas; siempre ayudan a la gente que se encuentre perdida en una ciudad; no les gusta trabajar en los servicios –especialmente parece desagradarles mucho ser camareros–; no les gusta dar propinas a los camareros (¿será por eso que hay muchos camareros que odian su trabajo?); les gusta mucho tomar siesta y cerrar sus negocios a la hora del almuerzo; no trabajan los domingos –ni los carteros–; les gusta mucho el jamón, el paté, los embutidos, el aceite de oliva, las verduras y los mariscos; les gusta mucho la buena comida y son especialmente buenos en prepararla y acompañarla con un excelente vino. Jamás le digas a un español que coma algo precocinado, porque no lograrás escaparte de un largo sermón. “Soy español, me gusta comer bien”, me decía un amigo madrileño. En fin, la cultura española es muy agradable, y lo que he mencionado ahora se ha hecho presente en todos y cada uno de los lugares de España que he visitado, por lo que, a los ojos de una mexicana, la cultura española no sólo existe, sino que es mucho más fuerte de lo que muchos dentro de España creen. Si bien es cierto que hay un “localismo real” en España, cabe mencionar que la cultura española sí que se puede definir en una sola oración, proporcionada por  un amigo navarro, Iñaki Jauregui, a saber: “España es la extensión territorial en donde siempre podrás encontrar un lugar en donde te sirvan un pincho de tortilla de patata”.

Bibliografía:

Fusi, J. P. (1990) "Revisionismo crítico e historia nacionalista". Historia Social, no. 7, primavera-verano, pp. 127-134. 





[1] Para ver video, visita la liga: http://www.youtube.com/watch?v=pT-bgGhIl3Q

jueves, 29 de diciembre de 2011

México grita 200 años después


Imagen tomada de la serie "Gritos de muerte y libertad" (2010) de la toma de la Alhóndiga de Granaditas.
Jamás lograré arrancarme la imagen estremecedora de la masa de mexicanos llenos de odio tomando la Alhóndiga de Granaditas. Mataron a todos a su paso, familias enteras, niños, mujeres y hombres inocentes. Ese movimiento insurgente a cargo del cura Hidalgo que se salió de control, ¿por qué enloqueció? La injusticia no puede durar por mucho tiempo. La gente tiene un límite. Ellos pueden ver que no se les está tratando con dignidad y en un momento decisivo, descargarán su resentimiento en un intento desesperado de reivindicación, como  si al expirar alaridos y sudar violencia tocaran por un momento la utopía de un país justo. Un país vengado.
Imagen tomada de "Gritos de muerte y libertad", el movimiento insurgente

La lucha de independencia en México, los grandes ideales que se defendían, la cantidad de héroes que entregaron su vida y se sacrificaron por la patria. ¿Para qué fue? En México la desigualdad es radical. En tierras mexicanas vive el hombre más rico del mundo, mientras que la basta mayoría de la población apenas tiene para comer. No nos ha de extrañar entonces por qué ha habido un aterrador brote de inseguridad en el país, puesto que los ideales por los que se ha luchado en este país, con dos revoluciones, siguen siendo un ideal imaginario, lejos del alcance de nuestras manos.

Lloramos, nos quejamos, sufrimos por nuestra patria aquejada por la violencia pero, ¿a qué se debe? A que los que podemos hacer justicia no estamos luchando por ella, los que podemos influir y crear empleos con sueldos justos no lo estamos haciendo... o por lo menos, no somos suficientes para lograr un cambio nacional.
Por los niños, lucha por México.

La corrupción del gobierno es la corrupción de la sociedad civil. No hay gobierno sin apoyo de la iniciativa privada, y si el gobierno es corrupto,  es porque la sociedad lo permite. ¿A cuántas personas no conocemos que por obtener su "hueso" apoyan una campaña política? Gente como tú y como yo que buscan únicamente sus propios intereses, gente que no logra identificarse con un colectivo nacional, que prefiere diferenciarse del resto para ser "superior" y ganar poder económico. El histórico afán de dominación criollo, el cacicazgo, la inseguridad de necesitar ser superior a otros para dejar de sentirse intranquilos.

La causa de las guerras de independencia en Hispanoamérica fue generalizada, el descontento de los criollos frente a los peninsulares, el sentirse ninguneados por los europeos y querer lograr el poder absoluto en América. Leí en diversas fuentes que los criollos les guardaban resentimiento a los "gachupines", incluso que los odiaban... Es decir, que los criollos, siendo españoles nacidos en América, odiaban a los de su propia sangre, a los españoles peninsulares, ¡sus hermanos!.¿No es eso precisamente lo que está sucediendo en México? Los de abajo odiando a los de arriba,  y los de arriba discriminando y ninguneando a los de abajo. ¿A qué estamos jugando? ¿Cuándo vamos a entender que es en la colectividad de una patria en donde se encuentra nuestra identidad? ¿Cuándo vamos a decidir unirnos? ¿Cuántos Hidalgos, cuántos gritos y cuántas revoluciones se van a necesitar hasta que México sea por fin un país unido, justo y próspero?

Yo, por mi parte, prefiero luchar como un Morelos o un Hidalgo, estar del lado de los desfavorecidos, pero sin dejar de luchar por lograr un cambio de mentalidad en los privilegiados, los nuevos criollos, a que trabajen por un México mejor. Muchos dirán que eso no logrará ningún cambio, pero yo les contestaría: "Hidalgo murió por la causa y mira, aquí estoy yo luchando también". Es mejor luchar, amar, esperar, que ser un cómplice pasivo del sufrimiento de la nación.

Decido ser el cambio que quiero ver en México, y te invito a ti, a hacer lo mismo. Te invito a dar el grito por el México que Hidalgo soñó. Y actuar en consecuencia.
 
http://www.youtube.com/watch?v=dp1vu5DnqRk

La malgastada palabra "respeto"


Desde hace varias semanas he estado reflexionando sobre el verdadero significado de la palabra respeto, ese que no se altera con el paso del tiempo, ni se transforma de acuerdo a las modas y corrientes de pensamiento pasajeras. En estos días las costumbres que menos respeto merecen deben ser respetadas. Ahora es políticamente incorrecto no respetar prácticas que están deteriorando directamente la sociedad. ¿En qué momento llegamos a esto? ¿Desde cuándo uno tiene qué respetar lo que no es respetable? Me parece que le estamos teniendo mayor respeto a la opinión humana, que a la moral misma y el desarrollo armónico de la sociedad.

La palabra respeto está muy desgastada. Tanto, que ni siquiera los diccionarios se arriesgan a publicar una definición "políticamente incorrecta". De acuerdo a la Real Academia Española, respeto es "Veneración, acatamiento que se hace a alguien."[1], ¿son todas las opiniones dignas de veneración o acatamiento? El diccionario New Oxford define el respeto como ""tener consideración por los sentimientos, deseos, derechos o tradiciones de otro" y "evitar dañar o interferir con algo o alguien"[2]. Si tomamos la primera definición del diccionario New Oxford, ¿en referencia a qué se debe considerar la opinión de otro?, ¿se debe considerar una opinión en referencia a su derecho de libertad o a su obligación de ser responsable? Algo me dice que el respeto hoy en día se reduce a no interferir con las otras personas, tenga esta pasividad las consecuencias que tenga. ¿Dónde quedaron aquellos héroes que consideran su responsabilidad tomar acción para evitar que se deteriore la sociedad? Recuerdo un dicho que es muy común en México, que reza: "Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer". Hoy en día nadie se atrevería a afirmar que la mujer está "detrás" del hombre, quizás tampoco se podría decir que está "al lado", porque parecería que el dicho más adecuado a la sociedad actual sería: "Al lado de un hombre hay una mujer, pero no por mucho tiempo"... Y me parece que el origen de todo este embrollo es el mal entendido respeto. ¿Dónde quedaron aquellas personas consejeras que hacen de su pareja una mejor persona? En el mundo de las relaciones humanas se habla del respeto, pero en muchas ocasiones, sólo se practica la pasividad.
Lo que el ser humano necesita es sentirse comprendido, de eso no hay duda, pero comprender y respetar no son la misma cosa. Lo que tenemos que aprender es a saber respetar a las personas en sí mismas, no necesariamente sus acciones en el caso de que sean dañinas y saber interferir cuando alguien está a punto de hacerse daño a sí mismo o otros. ¿Desde cuándo dar un buen consejo se considera interferir? Ahora la gente quiere la libertad de tomar decisiones que dañan a otros sin que persona alguna interfiera con su plan.

A lo mejor estoy exagerando, pero me rehúso a vivir el respeto de esa forma. Debe haber una manera de conservar las buenas costumbres y la unidad de la familia con comprensión e interferencia amorosa, tomando en consideración tanto la libertad de la persona como su obligación de ser responsable. Ser valiente y estar dispuesto a intervenir cuando sea necesario.

En el terreno de la filosofía el respeto toma un aspecto y una forma distintas frente a su acepción en el campo de las relaciones humanas. Al filosofar, la palabra respeto toma el significado de "objetividad en la búsqueda de la verdad", actividad que implica escuchar el punto de vista del otro como posibles ingredientes para preparar en el gran banquete de la verdad. Y digo banquete, porque la verdad está constituida de más de un solo manjar y, lo que es más importante, un banquete no se puede preparar en soledad, sino que se requiere de un equipo de gente calificada para que pueda ser considerada una "comida espléndida"[3]. Ahora, ¿qué cualidades deberá tener el equipo calificado para preparar dicho banquete? El tener una sincera y comprometida intención de buscar  la verdad. Una sincera intención es útil para evitar tomar personales los puntos de vista contrarios al propio, y una comprometida intención es indispensable para evitar que los intereses propios interfieran con el interés común de develar los misterios de la realidad.

La palabra respeto es comúnmente utilizada, pero pocos reflexionan a profundidad sobre su esencia. El respeto no es, y nunca debe ser, contrario al amor. Si por respeto te encuentras dejando de amar o ayudar a alguna persona, deberás saber que no es respeto lo que estás teniendo. El respeto implica comprender al otro, sin juzgarlo ni criticarlo, pero atendiendo siempre al uso responsable de la libertad. Es muy fácil vivir atendiendo al derecho a la libertad, pero muy difícil vivir cumpliendo con la obligación de ser responsable. No es bueno cargarse para ninguno de los dos extremos, sino más bien, estar en el punto medio para lograr ser "libremente responsable".



[1] Real Academia Española. Obtenido el 22 de diciembre del 2011 de: www.rae.es
[2] New Oxford American Dictionary (2009). Traducción por Jessica Elizondo. 2nda ed. © Oxford University Press, Inc.
[3] www.rae.es